06
Jul
Llama a mi pantalla el nuevo vídeo (posiblemente fake) de un grupo de soldados israelíes bailando el Tik Tok de Kesha en las calles de Hebrón, mientras de fondo se escucha la llamada a la oración de los muecines de las mezquitas. El vídeo se ha difundido por Internet a velocidad de vértigo. Incluso, y a pesar de que todavía no se ha comprobado su veracidad, los medios también lo han publicado. Hoy, en el status de La 2 Noticias, se decía:
Hola! Soy Mara y quiero compartir un debate de La2n. ¿Habéis visto el vídeo de los soldados israelíes bailando? Nos han surgido muchas dudas sobre si dar y cómo dar esa información que ha salido ya en todas partes. Es un vídeo de YouTube, y no tenemos datos suficientes para saber si es o no real, si es o no un montaje, ni lo que se pretende con él. Nos parece prescindible, pero también llamativa. ¿Qué pensáis?
En una sola hora La 2 Noticias ha obtenido 80 respuestas; el público coincide: eso NO es información relevante. ¿De verdad necesitan el respaldo del público para publicarlo o no hacerlo? Los usuarios e Internet han madurado antes que los propios medios informativos, la evolución está descompensada.
Los usuarios han madurado antes que los propios medios informativos
El Cuarto Poder parece estar cediendo su mando. La doble responsabilidad de los medios, por una parte hacia su audiencia y por otra para con la verdad de los hechos y la ética profesional, va quedando en entredicho en tanto en cuanto las redacciones temen no estar a la altura de las circunstancias que las rodean, de lo que supone vivir en la aldea-global de McLuhan. La agenda-setting ha pasado a un segundo lugar, se impone el público y sus preferencias, la emisión rápida de los contenidos, en muchos casos falsos como ocurrió con el divertido -y lo digo sin remordimientos- caso de Wyoming e Intereconomía.
No me sorprende en esta ocasión el lógico ostracismo del sistema militar que desaconseja/prohibe a sus soldados publicar información en Internet y redes sociales puesto que esto podría poner en peligro su seguridad y la del Estado (no me sorprende porque ya ha ocurrido en otras ocasiones). Sino que en este caso me admira y me aturde el poder que ha logrado el público que ahora puede, debe y le solicitan que decida qué información es relevante. ¿Está la audiencia preparada para decidir qué emitir por televisión y qué reservar para YouTube?