15

Mar

Bebo mucho. Agua, digo

Hoy, por casualidad, me di cuenta de una tontería que cada vez que tenía lugar me hacía feliz. 

Bebo mucho. Agua, digo. Y siempre tengo una botella de litro y medio en una zona concreta junto a mi cama. Esta noche, como siempre antes de abrir las sábanas, compruebo cuánta agua queda. Repito, bebo mucho. Agua, digo, de nuevo. Quedaba poco, poco más de lo que cabe en un vaso. Más vale prevenir que curar: cuando sé que me queda poca paso la noche ansiosa por no beber demasiado, que no se acabe. Decidí ir a la cocina y llenarla de la garrafa. Coloqué el embudo de elefante rosa con orejas, y una trompa que hace de tubito, dentro del cuello de la botella. Volqué la garrafa sobre el agujero. Controlo cuánto se va llenando y cuánto queda por colar en el embudo. Pero cuando acabo de llenarla y cuelgo el elefante rosa, siempre se me escapa una sonrisa, y pienso: “Ya no tengo por qué preocuparme si bebo mucho esta noche”. Cierro la botella y me voy contenta hacia mi habitación, como si me hubiesen dado un premio o un regalo. 

A veces veo que no hace falta tanto para ser feliz. 

  1. bambalinas ha publicado esto