17
Ene
Hace unos días vi Avatar, en su proyección 3D, en los cines de Santa Pola. Casi 3 horas de película emocionada, sentada, de cuclillas, piernas arriba, sobresaltos, pellizcos a mi derecha. Disfruté como una enana con los animales, las flores luminosas y la densa capa de hierba que cubría el suelo y se encendía tímidamente con cada pisada. Pero lo cierto es que en ningún momento me sorprendió la historia: previsible de principio a fin. Aunque no acababa de adivinar por qué ni a qué otra peli me recordaba. Las críticas cinéfilas post-cine con amigos y el Facebook me dio la solución: Avatar no es sino el argumento de Pocahontas aunque interpretada por pitufos alienígenas. Esta imagen me la mandaron más tarde.
Me pregunto cuántas películas con argumento O-R-I-G-I-N-A-L veré a lo largo de mi vida.
