03
Dic
Y digo Diego por decir uno

Diego Pastrana ha pasado semanas siendo abucheado, increpado, insultado, casi apaleado, amenazado, atemorizado y, por si fuera poco, engañado por las instituciones que le culpaban. Ahora, todas aquellas instituciones y ciudadanos que lo tacharon de cobarde y asesino, se retraen: “La culpa es de los medios, que nos manipularon con sus informaciones”.
Es cierto. Me he enganchado a ese topic. No sólo porque de vez en cuando resulta incluso divertido ver cómo los directores de medios nacionales meten la pata hasta el fondo y dejan en entredicho su ética y rigor profesional (véase el caso Wyoming-Intereconomía), sino que las consecuencias de sus actos vuelve la historia más y más enrevesada.
ABC emitió online la disculpa de Ángel Expósito, su director, quien, ni corto ni perezoso dijo: “En muchas ocasiones los periodistas solemos acertar, en otras nos equivocamos”. Es decir, que al garete con la presunción de inocencia. Lo que debió pensar antes de acusarle abiertamente: “Si decimos que es culpable y publicamos la portada en fin de semana con el título “La Cara del Asesino” nos hinchamos a vender ejemplares, chicos!”.
¡Al menos se han disculpado, oiga! Porque el resto de medios sigue incluyendo informaciones relacionadas (la noticia todavía vende) y sin entonar un mea culpa. Quizá de los pocos que lo entonaron hace unos días, eso sí bien bajito, es El Mundo que llevó a portada la noticia en la que recogía los mensajes de ánimo y de disculpas enviados por los lectores, quienes previamente habían minado la legalmente presunta inocencia de Diego. Por su parte, El País, si bien es cierto que ha sido de los pocos que han mantenido algo las formas, incluia ayer la dosis diaria del Caso Diego en una mini sección adhoc titulada “Violencia contra las mujeres”. Ni cortos ni perezosos, sentencia judicial favorable al acusado en mano, y continuaban tachando al sujeto cuanto menos de maltratador.
Y para más inri el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife publicaba ayer una nota de prensa en la que rogaba que no se les acosase mediáticamente como consecuencia de esta gran metedura de pata, ya se sabe: de violada a fallecimiento provocado por un golpe mientras jugaba, y de marcas delatoras de maltrato físico a rasguños por incidente lúdico y alergia a una crema facial. Y, en realidad, sí, meterieron la pata hasta el fondo. Pero seguramente no habría alcanzado esta magnitud de no ser por las filtraciones.
Y ahora Diego demandará a cuantos le apuntaron con el dedo. De esta historia dudo que salga títere con cabeza…
pd: ¿Alguien tiene la portada del ABC, please?